Autor:
Damián Valderrama
Fecha:
7/1/2021
Tiempo lectura:
 min
Categoría:
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Movilidad personal
 min de lectura

The cycling’s moment - Parte 1

Damián Valderrama
7/1/2021

Esta es la primera entrada en el blog “The cycling’s moment”, en el que trataremos de dar a conocer los beneficios de este vehículo centenario, su relación con las nuevas tecnologías y por qué el “boom” post-confinamiento viene para quedarse. 

Este primer artículo expone a modo general como el año 2020 ha sido un punto de inflexión para el sector de la bici y por qué los amantes del ciclismo debemos estar emocionados ante el futuro de la bici en las ciudades.

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“Hemos tenido un aluvión de consultas”, “Tromba post-confinamiento”, “Hemos notado una auténtica explosión”, “El comercio a través de Internet es ahora una locura” . De esta forma varios propietarios de tiendas de bicis resumían la situación del sector tras las primeras semanas de desconfiamiento en España. Y eso fue solo el principio; se estima que las tiendas de bicis aumentaron en más de un 300% las ventas tras el desconfinamiento.

Y es que mientras la pandemia ha limitado muchas actividades de ocio, los ciclistas nunca lo tuvieron mejor; muchas ciudades se vaciaron de coches y se pusieron a la disposición de peatones, “runners” y ciclistas, hecho que animó a subirse a la bicicleta hasta al pedaleante más reticente. Como plasmó Elisabeth Borne, ministra de medioambiente francesa, “la bicicleta es la pequeña reina del desconfinamiento”, pues desde el inicio de la pandemia, este transporte se promocionó como forma de transporte sana y más segura que el bus o metro, en cuanto a las posibilidades de contagio. 

Aprovechando esta coyuntura, muchos países están preparando el terreno para que el boom de la bici post-confinamiento se convierta en una tendencia permanente. Los beneficios se vieron evidenciados este mismo año; en abril, las emisiones globales de CO2 bajaron un 17% respecto a la media de emisiones del año anterior, siendo el cambio en transportes de superficie el máximo contribuyente a tal reducción. 

Europa, por ejemplo, ha gastado 1 Billón de € en infraestructuras para ciclistas desde el inicio de la pandemia, la ciudad de Méjico está construyendo 54 km de nuevos carriles bici, mientras que Bogotá ya ha añadido 80km.

Es el llamado “cycling’s moment”, y se espera que tenga un cambio profundo en la movilidad urbana. Y es que, más allá de ser un método efectivo para combatir el cambio climático, no hay que olvidarse de los beneficios de dicho transporte para la salud física y mental; como buen deporte aeróbico, pedalear es bueno para el corazón, cerebro y vasos sanguíneos, y contribuye a la liberación de endorfinas. Como apunta Cahué, “habrá gente que montando en bici piensa que puede ser más feliz”.

Con el establecimiento de carriles bici seguros, creación de parkings de bicicletas y la irrupción de bicis eléctricas, el sector de la bicicleta augura un futuro prometedor. Transformar ciudades como Barcelona o Madrid en “Copenhagens” no será tarea fácil, pero la pandemia ha impulsado la puesta en marcha para alcanzar un futuro dónde la bici sea el actor principal en la movilidad urbana. 

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